Ir al contenido principal

Los Ochenta

Qué es lo que hice en los ochenta, porque sí que los viví, eh. Lo que pasé durante los ochenta fue un largo ciclo de ilusión, entusiasmo, luego decepción y búsqueda de nuevas ilusiones.
Para empezar, los ochenta arrancaron con la llamada trova rosarina (baglietto, silvina garre, y fito paez haciendo las canciones realmente grossas), más león gieco (soololepidoadioos) y toda esa música que conocimos en el 82 cuando las radios dejaron de pasar musica en ingles. Muy rápido llegó charly -volvió charly, debo decir- (clics modernos) desde estados unidos. Había escuchado a prince, pero no se lo dijo a nadie (como había hecho antes, cuando escucho a Dylan y más tarde, cuando escucho a Genesis). La cuestión es que ahi entendimos que estaba ok disfrutar y divertirse con el rock (la alegría no es solo brasilera). Explotó todo por el aire, los abuelos de la nada, los twist (la dicha en movimiento, ah..), virus. miguel mateos. Fue la banda de sonido de la primavera democrática. Aparecieron Soda y los Cadillacs (en esa época decíamos Los Fabulosos). De golpe estaba bien ser joven. Dejamos de usar uniforme para ir al colegio, sacaron el cupo para el ingreso a la UBA, ganamos la calle, apareció la Rock and Pop, los recitales.
También nos enganchamos en la militancia. Estábamos los que bancamos a Alfonsín y más a la izquierda, de todo, comunistas, trotkistas, estaban los Intransigentes de Alende (Alende no se vende), que nunca entendi bien para que estaban, pero era donde estaban las mejores minas. Eso sí, todos consumíamos Nunca Más, Madres de la Plaza y Juicio a las Juntas emocionados hasta las lágrimas.  


Nota para los milenials: la mitad del mundo era comunista, no estaba claro cuál de los sistemas esta mejor. Los chinos eran solo eso, chinitos irrelevantes, y made in japan era sinónimo de berreta. No había cable.


Pero en algún momento la cosa se empezó a pudrir.


Difícil decir cuando, pongamosle alrededor del 85/86. nuestro tiempo se oscureció al son de In Between Days de The Cure. Llegaron los peinados al spray, los sobretodos negros, los borcegos. Descubrimos a Siouxie, The Smits, Joy Division y al final, U2. Llegamos tarde al punk. Llegaron Sumo, Ataque 77 y, por supuesto, los Redondos. Empezamos a entrar cada vez más tarde al boliche. La fiesta ya se había terminado. Ahora bailabamos en grupo, pogueando y sin lentos.


Así se fueron muriendo, Luca, Federico Moura, Miguel Abuelo y el Diego también empezó a morirse, pero mucho mas despacio.


Se empezó a saber más de lo que estaba pasando al otro lado de la cortina de hierro, y allí empezamos a perder la ilusión. Había una sola manera de vivir la vida, y no era la que nosotros sabíamos. habíamos sido unos tarados. la primavera de Alfonsín se terminó y de a poco empezaron a volver todos los malos, pero nosotros estábamos demasiado ocupados en nuestras pequeñas diferencias como para darnos cuenta, o para hacer algo para evitarlo. Apareció la UCeDe con esa prepotencia que dan los hechos.


Y de golpe la debacle se precipita, y llega la hiper, y con la hiper, el final de los ochenta. El sálvese quien pueda, el individualismo a ultranza como única tabla de salvación. La demostración práctica, objetiva, inobjetable del fracaso absoluto de nuestras ilusiones sobre acomodar al mundo a lo que nosotros queríamos.

Nos esperaban Menem, los noventa, los indultos y el reinado incuestionado de la realidad.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mi pueblo tiene una barranca sobre el río

Recorro a pie las cuadras del pueblo que dejé hace cuarenta y cinco años, la mayoría empedradas todavía y arboladas de mandarinas, agrias en general. El carro y la bicicleta han desaparecido de todas partes excepto de mis recuerdos: hoy reina la moto. La explosión de la motocicleta en los pueblos del interior es tan inexorable que puede invocarse como señal de decadencia y de progreso al mismo tiempo. Desprovisto prácticamente de cualquier emoción, distanciado, como una imagen de mí mismo pasando bajo una ventana, juego a recordar: quién vivía en cada casa, que había en cada negocio. No vine con un propósito en particular, ya no quedan familiares, ni creo que quede ningún conocido; pero por alguna razón sentí que debía volver, aunque sea por un par de días, a buscar algo que, intuì, se me revelaría una vez acá. Los lazos con el pueblo se fueron cortando de a poco, aun antes que se empezaran a morir: primero de los animales, después los abuelos y los viejos casi enseguida, mi ...

En el cielo de acá

En el cielo de acá Al final resultó que morirse no era para tanto. Es decir, tanta expectativa, tanto miedo, tanta lágrima, no sé, me esperaba algo más espectacular: ver pasar mi vida como una película, o tener una claridad especial para entender los misterios de la existencia… algo… ni el túnel con la luz blanca, ni una paz espiritual, ni un fundirse en el cosmos. Morirse se siente como algo que te pasa de repente, sin verlo venir, como quedarse dormido y de golpe, puf!, ya está… del otro lado. Pensándolo bien, más que quedarse dormido, se parece más a despertarse, de un sueño profundo, como una mañana de domingo en la que te lleva, qué se yo, unos treinta segundos, un minuto, hasta que estás realmente conectado y consciente del tiempo y el espacio en el que estás. Es que sobre la muerte propiamente dicha, nadie (de los vivos) sabe nada, ni quiere saber nada. De hecho, sólo la definimos por la negativa. Como otras tantas cosas en nuestro tiempo (el sexo, la comida étnica, el au...

La Soledad

Ciento ochenta y nueve veces al año, a las ocho cuarenta AM, el dormitorio de Camilo se inunda de los gritos de un par de decenas de chicos saliendo al primer recreo de la mañana en la escuela que da contra su ventana. 209 días (22 hábiles x nueve meses y medio, de marzo a mediados de diciembre) menos 10 de vacaciones de invierno menos otros 10 feriados, a razón de más o menos uno por mes. En las raras ocasiones en que recibe visitas, lejos de reconocer el desacierto evidente de su elección inmobiliaria, Camilo argumenta que la escuela, en realidad, “es una bendición”, ya que si bien hay mañanas ruidosas, el enorme predio del colegio lo libera de potenciales vecinos durante la noche, los fines de semana y las vacaciones, cuando él realmente disfruta de su segundo piso contrafrente, que mantiene abarrotado de libros, vinilos y cuadros, todo en ese estilo insulso de fines del Siglo XX. Abundando en detalles irrelevantes para sus a esta altura, incómodos y sorprendidos visi...

una temporada en el infierno

Y así fue que un buen día me encontré haciendo la cola. Habrás pensado que en la puerta del Infierno la cola es larga, desordenada, un quilombo, así como para arrancar bien arriba con la tortura. Pero no. Sorpresa! La espera es mínima, todo fluye ordenado y metódico, como operado por una burocracia super eficiente. Hace pensar más en un aeropuerto que en la ANSES. Es como vos decías siempre que miramos las películas de los nazis, el mal siempre se ha tenido  una gran capacidad de organización. No puedo decir que no me advirtieron que iba a terminar mal, sobre todo mi hermana y vos. Pero bueno, morí en mi ley, como dicen. Gran consuelo. Será entonces que con cada cagada que me iba mandando allá, estaba pagando una parte de mi estadìa por aca? O será que ya estaba cagado desde el principio.  Que nací para la vida que tuve, para hacer lo que hice, para terminar como terminé? Serà que nada  sucede sin una causa. Habrà habido entonces un momento decisivo que disparó una c...

Random

Random Magician, take my spirit Inside I'm young and vital Inside I'm alive; please take me away So many things to do; it's too early For my life to be ending For this body to simply rot away Magician - Lou Reed Uno A mí hablame en sujeto y predicado... eso le digo a la gente, hablame en sujeto y predicado. De otra manera no te entiendo. A mí no me va el lenguaje de bulletpoints, de powerpoints, la lógica del slogan, las ideas incompletas, las enumeraciones inconexas de frases sin sentido, arreadas al cerebro como vacas al matadero, sólo que a fuerza de gráficos, iconos y flechitas. Porque en el fondo yo soy un tipo de textos, de libros, no tanto de personas de carne y hueso...ahí, poco y nada, qué le vamos a hacer. La cuestión es: siempre pensé que en algún momento me iba a largar a escribir, supongo que dejar un rastro escrito era mi manera natural de integrarme al universo de palabras donde me muevo con más naturalidad y menos vergüenza. Pero ni en...