Ir al contenido principal

mistermusculo

La responsabilidad de mantener limpio un departamento, algo que, reconozco, me llega un poco tarde en la vida, me ha venido acompañado de pequeñas desdichas cotidianas pero también inesperados placeres que quiero compartir el día de hoy.
Para empezar, ya a los pocos dìas, la evidencia de que se ensucian cosas que nunca había pensado que se podían ensuciar: los espejos -cómo se va a ensuciar, si es un espejo?-, la bacha del lavamanos, las lámparas, !la heladera!, cómo va a  ensuciarse algo que es blanco brillante, bah, si se ensucia un espejo...? Absurdo. El cepillo largo que hay a veces al lado del inodoro sirve en serio para algo (inodoro debería ir con hache, no sé, me suena con hache. H va con h?). La cortina plástica de la ducha, por Dios, qué asco, cultiva hongos, o algo así, qué sé yo, decir que se puede aprovechar para lavarla cuando uno está en la ducha. Nota mental: cambiarla, no debe ser una cosa cara. Los elementos brillantes de la casa, canillas, picaportes, pantallas no son brillantes por su propia naturaleza, error. Gracias a Dios por los productos de limpieza, qué felicidad son capaces de regalarnos, el cif vidrios, el blem, el mistermusculodesengrasante, la ballerina (que genial nombre, también). Pero el mejor de todos, el combo virulana + lavandina en gel. Disgresión: en el mundo de la higiene del hogar, las marcas de los productos van en masculino (el Ayudin, el cif, el blem, el poett, el echo en el balde, el MisterM, etc). Uno va descubriendo pequeños grandes desafíos (pequeños-grandes, oxímoron, el primero que se le ocurrió, un genio, como diría Santiago), como la lucha con la pelusa que queda en el escobillón, o la imposibilidad de mantener limpia la parte de afuera de las ventanas. La conciencia del eterno descarte de células y pelos con que la entropía de nuestro cuerpo rinde tributo a la entropía de nuestro departamento. La inagotable capacidad de acumular polvo de nuestra biblioteca, las cajoneras que hacen de mesas de luz y las partes de atrás de las puertas. El INTERIOR de los PLACARES, dejemonos de joder!!
Todo un capítulo habría que dedicar a las cosas que hay que cambiar. Las esponjas no son eternas. El otro dia leia en La Nación que alguien (incomprobable universidad de no-tengo-nada-mejor-que-hacer) investigó la cantidad de bacterias que hay en una esponja de cocina: se ve que son muchos miles de millones, demasiados. Cambié la mía inmediatamente, y de paso, también cambié la virulana, el trapo de la cocina, y ya envalentonado lavé los repasadores con lavandina.
Siempre pensé que llegados los cuarenta, haber acumulado un cierto patrimonio material sería motivo de una tranquilidad interior, la paz de saberse al menos parcialmente a salvo de imprevistos y vaivenes. Bueno, nada se compara con la paz de saberse stockeado de productos de limpieza, dentífrico y papel higiénico. Imagino el paraíso como una enorme habitación llena de relucientes esponjas sin usar y una dotación inacabable de rollos de cocina.

La mesada de la cocina es un campo de batalla entre batallones de bacterias y heroicas esponjas ballerina. Mi movida maestra (me siento un general napoleónico) fue dar de baja el secaplatos (otro juntador de mugre) y dejar secando en la pileta. Gané valiosos 50 centímetros cuadrados de mesada y cien puntos por limpieza y orden. La otra movida maestra fue un pequeño dispositivo de plástico para guardar esponja y detergente comprado en Colombraro, mi nuevo negocio preferido. Mi mesada limpia y prolija.. un logro.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Instrucciones para ponerse una camisa

Paso 1: Tómese una persona en adecuadas condiciones de higiene, idealmente recién bañada y con desodorante. En segundo término, diríjase al placard donde se encuentran, prolijamente dobladas, las susodichas prendas de vestir, idealmente en dos pilitas: las escocesas, y las lisas. Nótese que a) las de jean van colgadas y, b) en el mundo de las camisas, raya finita equivale a lisa. Una vez identificado el estante correspondiente (idem cajón), proceda a separar todas las camisas que hayan sido compradas en los últimos cinco años. Descarte. Se trata de prendas modelo SLIM FIT que marcan la panza de manera vergonzosa y resultan de variadas instancias de distorsión perceptiva, propia y de la madre del sujeto en cuestión. Paso 2: Acto seguido, proceda a desabrochas los dos botones superiores, y pasando los brazos en primer lugar hasta el fondo, introducir la cabeza por el agujero inferior de la camisa hasta emerger por el cuello. Superado este paso, se debe notar que los botones de amb...

una temporada en el infierno

Y así fue que un buen día me encontré haciendo la cola. Habrás pensado que en la puerta del Infierno la cola es larga, desordenada, un quilombo, así como para arrancar bien arriba con la tortura. Pero no. Sorpresa! La espera es mínima, todo fluye ordenado y metódico, como operado por una burocracia super eficiente. Hace pensar más en un aeropuerto que en la ANSES. Es como vos decías siempre que miramos las películas de los nazis, el mal siempre se ha tenido  una gran capacidad de organización. No puedo decir que no me advirtieron que iba a terminar mal, sobre todo mi hermana y vos. Pero bueno, morí en mi ley, como dicen. Gran consuelo. Será entonces que con cada cagada que me iba mandando allá, estaba pagando una parte de mi estadìa por aca? O será que ya estaba cagado desde el principio.  Que nací para la vida que tuve, para hacer lo que hice, para terminar como terminé? Serà que nada  sucede sin una causa. Habrà habido entonces un momento decisivo que disparó una c...

Random

Random Magician, take my spirit Inside I'm young and vital Inside I'm alive; please take me away So many things to do; it's too early For my life to be ending For this body to simply rot away Magician - Lou Reed Uno A mí hablame en sujeto y predicado... eso le digo a la gente, hablame en sujeto y predicado. De otra manera no te entiendo. A mí no me va el lenguaje de bulletpoints, de powerpoints, la lógica del slogan, las ideas incompletas, las enumeraciones inconexas de frases sin sentido, arreadas al cerebro como vacas al matadero, sólo que a fuerza de gráficos, iconos y flechitas. Porque en el fondo yo soy un tipo de textos, de libros, no tanto de personas de carne y hueso...ahí, poco y nada, qué le vamos a hacer. La cuestión es: siempre pensé que en algún momento me iba a largar a escribir, supongo que dejar un rastro escrito era mi manera natural de integrarme al universo de palabras donde me muevo con más naturalidad y menos vergüenza. Pero ni en...

Los Ochenta

Qué es lo que hice en los ochenta, porque sí que los viví, eh. Lo que pasé durante los ochenta fue un largo ciclo de ilusión, entusiasmo, luego decepción y búsqueda de nuevas ilusiones. Para empezar, los ochenta arrancaron con la llamada trova rosarina (baglietto, silvina garre, y fito paez haciendo las canciones realmente grossas), más león gieco (soololepidoadioos) y toda esa música que conocimos en el 82 cuando las radios dejaron de pasar musica en ingles. Muy rápido llegó charly -volvió charly, debo decir- (clics modernos) desde estados unidos. Había escuchado a prince, pero no se lo dijo a nadie (como había hecho antes, cuando escucho a Dylan y más tarde, cuando escucho a Genesis). La cuestión es que ahi entendimos que estaba ok disfrutar y divertirse con el rock (la alegría no es solo brasilera). Explotó todo por el aire, los abuelos de la nada, los twist (la dicha en movimiento, ah..), virus. miguel mateos. Fue la banda de sonido de la primavera democrática. Aparecieron Soda ...

La historia del chico en la playa

La historia del chico en la playa Y ahora dónde se metió papá. No lo veo. Y la sombrilla? Dónde está la sombrilla? Era celeste la sombrilla. Ay, no me acuerdo. Tanta gente. Qué me miran. A ver, voy a bajar hasta el agua a ver si lo encuentro. Uf, gente, toallas en el piso, cómo les gusta estar todos amontonados en la arena, todos pegados, todos ordos, todos feos. Por acá no lo veo. Para qué me separé, ahora estoy sólo y encima está toda esta gente. Todos viejos. Por qué habremos venido a esta playa tan llena? Ya sé, voy a volver por la orilla para el lado del hotel y así lo voy a encontrar. Seguro que me fue a buscar por el camino desde el hotel. Era para allá, no para el lado del muelle, para el otro lado. Creo, no estoy seguro. Ya no estoy seguro de nada. Bueno entonces voy a hacer así: me voy a quedar acá quietito para que sea más fácil encontrarme. Seguro que papá me está buscando y lo mejor es quedarme acá para que me encuentre. O no, por ahí eso no es lo mejor,...

Mi pueblo tiene una barranca sobre el río

Recorro a pie las cuadras del pueblo que dejé hace cuarenta y cinco años, la mayoría empedradas todavía y arboladas de mandarinas, agrias en general. El carro y la bicicleta han desaparecido de todas partes excepto de mis recuerdos: hoy reina la moto. La explosión de la motocicleta en los pueblos del interior es tan inexorable que puede invocarse como señal de decadencia y de progreso al mismo tiempo. Desprovisto prácticamente de cualquier emoción, distanciado, como una imagen de mí mismo pasando bajo una ventana, juego a recordar: quién vivía en cada casa, que había en cada negocio. No vine con un propósito en particular, ya no quedan familiares, ni creo que quede ningún conocido; pero por alguna razón sentí que debía volver, aunque sea por un par de días, a buscar algo que, intuì, se me revelaría una vez acá. Los lazos con el pueblo se fueron cortando de a poco, aun antes que se empezaran a morir: primero de los animales, después los abuelos y los viejos casi enseguida, mi ...